martes, 5 de julio de 2011

Ágralon


Ágralon, es una isla situada al Noroeste de Gaïa, un tanto alejado del continente.

El terreno que la compone, se basa prácticamente en una ciudad que ocupa la isla en su 80%, conocido con el mismo nombre que la isla, Ciudad de Ágralon. El resto, lo compone un pequeño bosque al noreste de la isla, y campos de cultivo en el otro extremo.

Ágralon, es una zona por lo general muy lluviosa y fría, donde los mantos de nubes pocas veces dan una tregua al sol.


Historia

Antaño, Ágralon fue una ciudad próspera y rica, isla de mercaderes y marineros, y dónde muchos nobles decidieron trasladarse a vivir de sus negocios, apartados del mundo conocido.

La isla fue descubierta por unos marineros que iban en busca de nuevas rutas de comercio. Dieron con Ágralon, un día en que no había niebla, dejando tierra a la vista. No pasó mucho tiempo desde su descubrimiento, para la construcción del primer puerto en la isla. En un principio sería un puerto de abastecimiento para navíos de paso, pero cuando se descubrió la buena tierra para cosechar, los recursos naturales de la isla, y la abundancia en pesca, rápidamente se construyó otro puerto, esta vez de carácter comercial.

La isla se acabó convirtiendo en un centro de negocios, dónde marineros y mercaderes comenzaron a instalar sus negocios. Llegó el momento en el que se decidió, que ya que la isla contaba con cuatro puertos, ya que se construyeron otros dos, debido a la gran afluencia de barcos mercantes, y puesto que se estaban explotando los recursos naturales de la isla, construir una pequeña ciudad. Ésta fue bautizada con el mismo nombre que el de la isla, Ciudad de Ágralon.

La ciudad, es de carácter colonial, construida sobre calles empedradas, y coronada por tejados de pizarra negra, con grandes inclinaciones, para no amontonar el agua de la lluvia, o rara vez, la nieve de alguna nevada.

La ciudad fue agrandándose, según iban llegando mas mercaderes y hombres de negocios, que decidían establecer su empresa o vivienda en la isla.

El comercio competitivo que esta isla ofrecía frente al resto de tierras, atrajo también a familias de nobles que decidieron trasladar sus residencias a Ágralon.

Tanta riqueza transitando de un lado a otro, atrajo a piratas, que no tardaron en empezar a abordar barcos, y saquearlos.

El robo de mercancías, y el hundimiento de barcos mercantes, comenzó a ser algo casi habitual, por lo que un noble que años antes había decidido irse a vivir a Ágralon, decidió invertir la riqueza obtenida de sus negocios, en la formación de un ejército de hombres, y unos pocos barcos con los que poder combatir por mar.

En cuanto hubo formado el ejército, ofreció su protección a otros en la isla, frente a los piratas, aumentando así sus riquezas. Llegó un momento en el que su patrimonio e influencia en Ágralon eran tales, que el noble se proclamó ante la falta de un gobierno en la isla, como Conde X, gobernando la isla desde entonces.

En un principio, Ágralon volvió a gozar de riquezas, y de protección frente a los piratas. Sin embargo el foco de su decadencia se germinó desde dentro. La ciudad había aumentado considerablemente, y pronto empezaron a diferenciarse clases sociales, incluso se construyó un muro interior en la ciudad, para separar las fincas de las familias de nobles, del resto de la población. Los impuestos, y el tráfico de esclavos llegaron a la isla, junto con otros vicios como la prostitución, y la corrupción de las tropas del Conde.

Dentro de la Ciudad de Ágralon comenzaron a formarse grupos de ladrones y asesinos que se disputaban el control de los barrios de la ciudad, conocidos como Hermandades. Éstas adiestraban hombres para fines como el robo, el asesinato, la extorsión, el espionaje…

Las materias primas empezaron a escasear, los impuestos empobrecieron a los pequeños empresarios, la corrupción trajo la inseguridad a las calles, y la Ciudad de Ágralon paso a estar dividida en una zona de residencia para los nobles, y en otra para el pueblo bajo, dominado por las Hermandades. La decadencia de la isla acabó con la riqueza de ésta, quedando tan solo un puerto activo, y el resto abandonados por su falta de uso. Muchos mercantes y marineros, tuvieron que quedarse a trabajar en los campos de cultivo de la isla, siendo su única forma de subsistencia.

Así es como Ágralon pasó de ser la ciudad de las oportunidades, a ser un lugar donde sobrevivir cada día, es casi un milagro.

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